Acontece una
luz brillante
Locuelos
corren por entre ramajes
Ahuecan su
vientre en busca del otro
Mesando la
brisa con brío azul
Enconados por
ser jóvenes en su altivez
Directos a
comerse el mundo
Aligerando
pesadumbres, viviendo bien sencillo
Sencillo, sí
como juvenales señores de la tierra.
Sendas
multiformes quedan prendidas de sus ramajes
Aires de sur,
bosques de hombres, de hermanos
Diásporas
quedan en silencio, cuando ellos marchan
Errantes
cuerpos que se pierden bajo la oscuridad
Mientras no
hacemos nada, se desangran entre hojas
Aguas de ríos
rojos, mordidas las piernas, y el alma
Lagunas se
llenan con el salitre derramado
Ágoras de
voces llenas, sin fundamento, y estulticia.
Añoro tu risa
cuando abrazas al débil
Liviano es el
ardor del que entrega pan al hambriento
Apacigua el
fuego de su llamarada más longeva
Meridiana es
su cara y su cruz, pende de sus manos el futuro
Estrecho el
espacio entre sus tallos, erguidos en el desfile
Docenas de
carros de hierro, y una mancha de flores
Acuéstate
cuando los hayas salvado, tú eres la verdad
Silueta que
vibra y torna en vida un sueño
Alamedas de
recta figura, transmutad las conciencias
arribad cual
si fuerais soldados de vuelta, añejas uvas
que sobre el
lagar rezuma azúcar para ser el mejor zumo vivo.
Que las
fronteras no sean guadañas que nos separen.
©Santiago
Pablo Romero.Bluesman.
Imagen:
FernándezCáceres’15.
